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lunes, 12 de diciembre de 2011

PONGAMOS QUE HABLO DE GRANADA...

"Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo  ...[...]" Así empezaba hace ya decadas, Sabina, una gran obra de arte, como lo es, para mi, su tema: Pongamos que hablo de Madrid. Pero yo, hoy, saldré de aquel agujero donde no quedaba sitio para nadie y me introduciré en una preciosa y bella ciudad llamada Granada.
Pues mi novio y yo, 19 y 18 años respectivamente, trapicheábamos como bien podíamos para sacar algún dinerillo, en este caso, pintábamos el piso d una conocida nuestra, tras ver que las ganancias serían bastante buenas, me decidí a comentarle la idea de un viaje, unas mini-vacaciones de verano en Granada, ya que yo ya lo había visitado y realmente merecía la pena. A él parecía que no le disgustaba la idea, aunque es cierto que yo esperaba que le hubiese hecho mas ilusión, pero bueno, accedió y yo, me encargue de buscar alojamiento y formas de ir, ya que no teníamos coche, tras unos días buscando nos decidimos por un hotel pequeñito en el mismo centro de la ciudad y el día 26 de agosto de 2011 salimos en autobús rumbo a "La ciudad de la Alhambra" .
19:30/ 20:00 - Ya estábamos en Granada, tras encontrar el bus urbano adecuado, atravesamos la Avenida de Los Reyes Catolicos, seguidamente La Gran Via de Granada y por fin llegamos a nuestro destino: Acera del Darro.
Tras, soltar las maletas, en el hotel, y tras asustarnos un pelin en el extraño y tétrico ascensor, nos fuimos a disfrutar del ocio nocturno de la ciudad.
Al día siguiente, tras levantarnos a una hora prudencial, subimos en un divertido mini-bus  a una velocidad...llamemosló atrevida, hasta el mirador de San Nicolás.
La calurosa tarde la pasamos en el Corte Ingles, subiendo y bajando veinte mil veces las escaleras mecánicas. Por la noche, a la puesta de sol, volvimos a al mirador y cenamos allí, una vista preciosa, y una experiencia a repetir, al son de guitarristas gitanos y japoneses fotografiando.
Al dia siguiente (el ultimo) subimos al Sacromonte, y por la tarde descansamos en una sala de cine solamente para nosotros.
Una gran experiencia...y un viaje inolvidable!

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