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sábado, 17 de diciembre de 2011

Primera parte I

Nunca volví a pasar por aquella oscura y tenebrosa calle hasta hoy.
Aún tenía quince años cuando mi madre me dijo algo que nunca borraré de mi memoria: "solo recordamos lo que nunca hemos vivido". Pasarían años hasta que yo lograse entender aquellas palabras. Pero mas vale que empiece por el principio.
Mis padres y yo vivíamos en una pequeña y modesta casa a las afueras de Madrid, desde que era pequeñito siempre me había apasionado la lectura y en aquella casa tenía una habitación repleta tan solo de libros, de novelas que a la edad de quince años ya habían pasado por mis manos. Novelas llenas de historias distintas pero a la vez tan iguales que era difícil decidirse por alguna.
Mi padre siempre me decía que terminaría volviéndome loco de tanto repetir la lectura de aquellos libros y aprovechando esa afirmación le pedía algo de dinero para comprar otro libro y así no tener que volver a leer los mismos.
Cada vez que tenía algo de dinero me dirigía impaciente a una pequeña pero acogedora librería que se situaba al final de la calle, allí pasaba horas hasta decidirme por un libro que me atrajera. El librero de aquella tiendecita era un hombre de unos cincuenta años con el pelo casi blanco y algo de barba descuidad, pero asombrosamente inteligente y enamorado de los libros, se llamaba Don Ernesto, y como ya me había convertido en cliente habitual de su libreria a veces aprovechaba para debatir con él sobre algunos de los libros. Don Ernesto decía que los libros eran como las personas, y que nacían, vivían y finalmente morían.

2 comentarios:

  1. Me encanta TU blog y lo que escribes!! SIGUE ASI CON EL BLOG Y VAS A TENER MUXISIMOS SEGUIDORES MI VIDA!!
    ...(L)
    SOY TU SEGUIDOR NUMBER 1º ;)

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  2. vengaaaaaaa vengaaaaaaaaaaa
    menos peloteoooo si ni siquiera lo ves si no te lo digo! vengaaaaaa andaaaaaaaa seguidor namber wan....! (L) ;)

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